Noviembre es denominado como el mes del Abrazo en Familia, esto por dos razones muy particulares. La primera, es basada en la resolución 47/237 establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, donde se fijó el 8 de noviembre como el Día Mundial del Abrazo en Familia con el propósito de resaltar su importancia en el bienestar y desarrollo de todas las sociedades.

La segunda, está relacionada con una tradición de la Conferencia Episcopal Venezolana que cada 15 de noviembre desde 1990, festeja para romper todas las barreras que separan a los miembros familiares y unirlos de nuevo a través de un abrazo especial cargado de emoción y de sentimiento.

Sea por una o por otra razón, estas fechas son importantes para recordar lo valioso de la familia y el rol que debe representar en la vida de cada uno de nosotros.

Para mí, una familia es la columna vertebral de una sociedad, con ella somos recibidos en el mundo, damos nuestros primeros pasos en su compañía, crecemos en medio de valores, principios, normas y cariño, aprendemos todo sobre el bien y el mal, de lo positivo y lo negativo y la rutina se convierte en una aventura interesante que describe la historia de cada persona.

De mi familia, he podido aprender, que el cariño se manifiesta de muchas maneras; un mensaje de preocupación, un abrazo, un consejo, el acostumbrado regaño, una caricia, la sonrisa, en fin, muchas son las formas, pero el amor es el mismo.

Hoy día, mi familia sigue creciendo y cada uno tiene una personalidad que hace espontánea y diferente a cualquier otra. No digo que mi familia es la mejor, porque como todos los seres humanos, tenemos virtudes y defectos, sin embargo, como cualquier otra nos apoyamos uno en el otro para seguir transitando y superando las dificultades que se presentan en el camino.

Creo que el Día del Abrazo en Familia debe ser un reflejo para hacer de nuestro país una gran familia capaz de aceptarse y reconocerse para superar juntos los problemas que a todos nos afectan.

Seamos capaces de abrazar al que piensa distinto a nosotros, a fin de cuentas, todos somos parte de un inmenso y maravilloso núcleo llamado Venezuela.

 

 César Alberto Alarcón     

alarcon-blanco@hotmail.com

Estudiante de Comunicación Social/ Miembro del VIII Consejo de Lectores Más vida y Sucesos

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