Bienvenidos

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De las ventas de arepas rellenas, empanadas, perro caliente, jugo, café y afines que están subiendo por la calle real de Ruperto Lugo, Catia, la de más caché (en lo que a menú se refiere), queda frente a la tercera transversal.

Digna de un Pichones de Sibarita, expone en su exótica carta variedad de fiambres, calidad, ambiente y atención a ritmo de dame la otra; posibilidad por delante dependiendo de lo que haya en el bolsillo. La competencia, con la sempiterna oferta del siempre lo mismo, igual atrapa comensales con sus precios por debajo de la antes mencionada.

En forma general, los insumos se consiguen clavándose en la cola de los chinos, el mercadito, la frutería o el camión del marchante que baja del Guaraira los sábados y domingos. Con el señor Simón, vecino de la neblina del cerro, se resuelven los aliños; si el requerimiento es alguna otra hierba que pueda paliar alguna pasajera patología, él mismo es.

A los peines, tijeras, navajas y secadores de pelo les hacen cola desde temprano en los más de diez establecimientos, con barberos y peluqueras combinando el paso con el manicure y el pedicure.

Las carnicerías, a precio de dólar crisis, siempre están full marcando el efectivo o la plástica tarjeta.

Los pequeños comercios de alrededor fluctúan en precios y rubros teniendo al alcance oportuna mercancía a la vista del cliente, donde se puede conseguir desde el huevo detallado hasta el kilo de arroz. Cariñoso, pero se consigue.

La panadería espera con su cola incorporada ofertando el pan, ahora a precios vigilados. No es la única en el sector, pero sí donde el solidario rostro del dueño invita a lanzarse un fiao.

Afuera espera el chamo para resolver la llamada y la tarjeta telefónica, la caja o el cigarro detallado. El cafecito y el periódico al lado de la venta de películas. Los negocios para comprar las cervecitas, el ron, la caña blanca o el cocuy de pencas no están muy escondidos que se diga. Solo hay que llegar y bajarse.

El añadido de la banca de caballos, dominó incluido no podía faltar. Apuesta que se extiende hasta los expendidos de loterías y parley, con su respectiva fila esperanzada en volver al día siguiente por los churupos a cobrar.

Posibilidades varias en la diversidad de una comunidad fundada por Don Ruperto Lugo desde románticos años, enclavada al pie del que todavía muchos insisten en llamar El Ávila.

Bienvenidos.                                                               

Pedro Delgado

mateomartan59@gmail.com

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