Hago esta pequeña reflexión por lo que estuvo ocurriendo las últimas semanas cerca de mi casa en Catia (DC). Las trifulcas, golpes y calles cerradas acaecieron por culpa del bendito pernil.

Aunque algunos nos tilden de limosneros, todo tiene sus dos caras. Si uno se pone a ver con aunque sea 1 kilo de pernil come una familia de, digamos, cinco miembros por hasta un mes, sin tener que comprar más que el arroz y la harina, con lo que sería un ahorro a nuestro efímero y exiguo dinero ahorrando algo.

En segundo lugar, a mí no me gusta mucho pero lo prefiero a estar comiendo caraotas todos los días, que es lo que he estado haciendo desde hace como un mes.

El punto es que en mi comunidad, según cuentan, al consejo comunal le ofrecieron darnos 30 perniles cuando somos más de 160 familias y lo que adujeron fue que cada pernil fuera repartido entre 3 o 4 familias, ¿qué les parece?

A mí me parece poco serio, una burla. Por eso le pido al Gobierno que evalúe bien a quienes le da la tarea de entregar esos beneficios al pueblo.

Ninfa Durán

ninfaduran4@gmail.com

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