Grandes decepciones

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Manuela Ortega.- En muchas ocasiones la vida no se nos da como lo planeamos, las cosas no nos salen como queremos. Un muy viejo refrán dice que quien vive de ilusiones, muere de decepciones y, definitivamente, es así. Empezamos cuando la gente, familiares, amigos o vecinos nos decepcionan.

Con los años he vivido una serie de decepciones de toda índole en el trabajo en el que me esforcé y, sin embargo, han dado cabida a chismes malintencionados. Una gran amiga a quien tenía en alta estima me denigró frente a un conocido suyo, entre tantos otros.

 Estoy segura de que quien lee estas palabras, también posee un cúmulo de decepciones, pues ninguno está exento de recibirlas, lo importante es no quedarse allí, sino tomar las decisiones necesarias para cerrar esos capítulos que tanto dolor y decepción nos causan, para seguir adelante.

 No podemos esperar siempre que nuestras obras de buena voluntad sean siempre agradecidas, que se valore nuestro esfuerzo, ya que nos encontramos en un mundo donde no todos son capaces de reconocer lo maravilloso de cada persona y darle su justo valor y reconocimiento, por sentimientos mezquinos como la envidia o el egoísmo, propios de personas de muy mal corazón.

 Todo lo que puedes hacer de cara a las decepciones que la vida ponga en tu camino es dar un paso adelante cada día a cada nuevo reto (aunque sea inesperado, injusto o de enormes proporciones)  con confianza en ti mismo, fe en tu futuro y con los brazos abiertos a la experiencia que la vida ponga en tu camino.

 La vida sólo puede vivirse en cada momento. Perdemos la oportunidad cuando pasamos nuestros días atrapados en el remordimiento y el resentimiento de lo que pasó ayer, o en el miedo y la ansiedad sobre lo que sucederá mañana.

Por una puerta que se nos cierra, son muchas las que se nos abren, sólo es cuestión de seguir adelante luchando.

 Manuela Ortega

manuelaortega26@hotmail.com

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