Pedro Sandoval.- No si les pasa a otros profesores, pero a mí me sucede muy a menudo que cuando mis alumnas terminan su cohorte y se van a la calle a probar todos los conocimientos y demás yerbas que les enseñamos. Siento alegría y nostalgia, orgullo y tristeza. Una cosa extraña que no se si le pasas a todos los profesores, pero a mí sí.

Pero cuando una de mis alumnas se van fuera del país, no hay sino tristeza, nada de alegría.

Porque a pesar de lo talentosa, brillantes y dispuestas, no perciben un futuro en su país, ni como personas ni como profesionales y entonces todo el entusiasmo con que le enseñaste, las experiencias que le pudiste trasmitir y la motivación que les impartiste, no los podrán ofrecer a su país, ni a los que aquí nos quedamos ni a los que aquí nacerán.

Rebeca Acevedo, es una de mis brillantes alumnas y ha decido marcharse de este país, por la economía, por la inseguridad, por la falta de oportunidad, etc. Lo cierto es que se va a iniciar una nueva vida fuera de Venezuela. Y nada puede evitarlo.

Bueno mi Rebe, no me queda sino despedirme de ti, que dios te guarde. Que se cumplan todas tus metas y ojala que algún día no muy lejano puedas regresar a tu patria, que tanto necesita de personas como tú. Aquí te esperamos.

Hazme sentir orgulloso, allá donde estés.

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