Códigos inexistentes: dicotomía entre realidad y ficción

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¿Quién no ha escuchado, por ejemplo, los mensajes secretos en las obras de Leonardo da Vinci? Claro ejemplo es su famoso cuadro titulado “La última cena”, donde le atribuyen una amplia gama de códigos ocultos como lo han resaltado tanto la cinematografía como las novelas de ciencia ficción.

Sin embargo, debemos también considerar que no existen tales códigos, pero probablemente nuestro ingenio será capaz de encontrar alguna relación ficticia, y por tanto, estamos creando una dicotomía entre realidad y ficción.
Nosotros somos capaces de ser codificadores y decodificadores naturales de información, es decir, nos resulta sencillo crear y buscar secretos en nuestra vida, y se nos olvida valorar, por ejemplo, la belleza oculta tras el calor de una sonrisa. Rompe la dicotomía y comienza a disfrutar tu vida, sin miedos ni secretos.

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