Rubén Lopera | rdlchez@gmail.com.- “Cuando el destino nos alcance”, es una película futurista de 1973 protagonizada por Charlton Heston, y “7 hombres y un destino” del año 60 es de pistoleros con artistas famosos que ya están algunos muertos, aunque el destino de todos los protagonistas fue la muerte. Actualmente Venezuela protagoniza una de sus peores películas en las cuales a todos el destino nos alcanzó produciendo una serie de deficiencias, carencias, hambre, desesperanza, tristeza y empobrecimiento de muchos; pero como en todo, para algunos el destino los mejoró en lo económico o en su vida personal.

El destino a veces es incierto para todos, pero los sismos, terremotos, lluvia e inundaciones, sequías e incendios siempre vendrán. El destino para muchos es casarse, tener hijos, formar un hogar, graduarse, separase o divorciarse, viajar, tener vivienda propia, ser comerciante, profesional, músico, tener un oficio estable o muchas otras cosas más para poder vivir con cierta comodidad en la vida diaria y en sociedad. Lamentablemente la muerte física es el destino final de los animales, plantas y el hombre.

El destino de cada persona lo marca o lo encamina ese mismo ser, en ocasiones es influenciado por familiares o amigos y muy escasamente por la situación de un país. No es regla general que los habitantes de un país emigren a menos que este muy mal económicamente, este en guerra o hay una tiranía que persiga a las personas. A menos que la “guerra económica” que dice el Gobierno que hay es el motivo de que mucha gente se haya ido del país. Por cierto, si no se está ganando una guerra lo sensato es rendirse, y no perder más soldados, simpatizantes o bienes.

En la Venezuela de hoy o en el actual sistema de Gobierno hizo que el destino los alcanzará antes de lo previsto a muchos de sus habitantes y a incontables en forma intempestiva y sin preparación para este caos, incertidumbre y crisis. Se truncaron y se modificaron viajes, proyectos, casamientos, estudios, etc., por haber caído en un desorden fiscal, sin divisas, escasez de todo, superinflación, anarquía; sin autonomía de poderes públicos, injusticias, corrupción y de gente, políticos, militares mal preparados para dirigir los entes públicos y ministerios.

El simple hecho de expropiar por expropiar fue un error, por haber truncado el destino de muchos trabajadores de fábricas, de campo, entre otros.

El destino alcanzó a muchos sin dinero, con sueldos miserables y sin poder adquirir un vehículo, repararlo, comprar, ampliar o reparar una vivienda, pagar el arreglo de algún artefacto doméstico, comprar un aire acondicionado, una nevera, una computadora, una batería, unos cauchos, viajar, hacer turismo interno o externo, pagar una carrera universitaria, o simplemente planes de casamiento, etc.; no hablemos de la comida, de los útiles escolares o la inscripción de los hijos en un colegio y no solo privado, del kilo de carne, del pago de los seguros, de una consulta con un especialista, una intervención quirúrgica, un medicamento oncológico, del pago de una urna o funeral para no ser tan dramático.

Una de las soluciones es que el destino de cada persona no lo pueden dirigir los gobernantes de turno, un grupito. Tampoco unos capitalistas o comunistas.

Si el destino ya nos alcanzó no dejemos que arruine nuestras vidas o las relaciones de familia, hogar, no nos enfermemos por eso, no se depriman o angustien demasiado, busquen soluciones o ayuda entre sus amigos o familiares. Si es necesario acudan a especialistas de estos problemas.

Acuérdense, parte del destino lo hace uno y el de Venezuela está también en la decisión de todos unidos en un solo camino y un cambio para lo mejor. No nos dejemos dominar o engañar por falsas promesas, marchas o retóricas con lenguajes estériles de politiqueros de cualquier bando.

Faltan pronunciamientos contundentes de los miembros de las diferentes iglesias o religiones, de la academia, de los estudiantes, sindicatos, gremios, partidos. Así mismo el famoso diálogo planteado entre oficialistas y opositores debe ser acelerado por todos los entes anteriormente mencionados, porque si no, el destino los alcanzará por delante y se los llevará también.

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