Saúl Briceño.- Desde niño admiré a los payasos fuesen del género femenino o masculino, tuve la oportunidad de ser vecino de una familia colombiana, cuyos miembros ejercían el oficio de payaso, entre ellos Cepillo, Melcocha y  Campana.

La vida del payaso transcurre en mostrar lo que es, lo que siente, lo que le sucedió en algún momento de su vida y que le impactó de sobre manera, además, reír y hacer reír, aunque en su interior haya tristeza.

Yo siempre le acompañaba en su sala de estar o vestuario. Lo primero que hacían era pintarse la cara, ponerse pantalones muy grandotes sostenidos con elásticas de puntos y rayas multicolores, además de zapatos enormes; de ahí salían a cumplir compromisos con algún circo.

De ellos aprendí a ser payaso teniendo apenas 15 años. Fueron veinte años de carpa en carpa, de país en país donde las anécdotas superan a las de un marino mercante, en sus turbulentos desafíos que deparan los bravíos mares y océanos.

Yo entré junto con Cepillo, Melcocha y Campana a trabajar como payaso en el “Ransas Circus”, cuyo propietario era un italiano llamado don Mercusio, a quien le gustaba mi repertorio, convirtiéndome en la atracción del espectáculo circense por la cantidad de aplausos que recibía del público espectador.

Mercusio, tenía una linda hija llamada Irama, cuya belleza cautivaba, siempre iba a su lado, al igual que un enano llamado Caprenco y el trapecista  Sansonis Espartacus que parecía un perfecto. Charles Atlas  añoraba para su hija un hombre fuerte que le diera seguridad.

El circo también contaba con un afamado mago llamado Orión, experto en hacer aparecer y desaparecer objetos y personas, además de practicar la brujería. Mi amigo Cepillo se enamora locamente de Irama.

Un día se le acerca con esas miradas que hablan más que mil palabras y le confiesa su amor. La inmaculada niña, toda sonrojada le manifiesta que ella también está enamorada, pero le pide que se vean a escondidas, porque su padre quiere casarla con el trapecista. Ambos decidieron verse en un establo alejado de la carpa, pero sus conversaciones fueron oídas por el enano, quien notifica todos los detalles del noviazgo.

Don Mercursio ordena encerrar a su hija en un sótano, manda a llamar al mago y le ordena asustar al novio con un aparecido. Mientras, Cepillo, espera la ansiada llegada de la dama, oye unos ruidos extraños, acompañados de un hombre gigantesco con muchas manos y varias cabezas que le grita que viene a llevárselo para el infierno.

Este en un desesperado mecanismo de defensa le riposta que el acepta que se lo lleve, pero que le permita hacer el último libreto como payaso. Aceptada la propuesta, el espirito maligno se reía y aplaudía.

De esta manera, pasó toda la noche hasta que apareció el sol y el espanto tuvo que huir. Mi amigo, Cepillo, corrió a buscar a su amada y en el camino se encontró con don Mercusio, quien le dijo:

-Usted me demostró que no tiene miedo y que mi hija en sus brazos está segura, así que tiene su puesto ganado.

Saúl Briceño

saulbrifer2011@hotmail.com

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Soy Trujillano,educador,oriundo del municipio Trujillo, he vivido toda mi vida en el barrio " ALAMEDA RIBAS" CONSIDERADO EL " BALCÓN DE TRUJILLO" un hacedor permanente de mi hoja de vida simpre al servicio de la solidaridad fraterna que distingue al andino, soy directo al manifestar mis posiciones ante los embates de la vida, respetando las opiniones de los demás, creo en el ser humano por ser creación de DIOS, simpre reconociendo que somos imperfectos, que uno no más que el otro, lucho contra esos fantasmas que aniquilan el espíritu, me aterra el conformismo, no vine al mundo a ignorar el valor de la vida habiendo tantos caminos para transitar frentes donde podamos dejar pequeñas huellas que alegren la vida a nuestros semejantes.me gusta la lectura donde abunde la metáfora y la prosa, soy cuenta cuentos, escribo cuentos y relatos breves sobre la cotidianidad da la urbe, de sus personajes, humanizo personajes que a diario ironizan la hipocresía de esta sociedad descompuesta. Admirador del ya desaparecido periodísta Kotepa Dlgado de quién recuerdo una frase maestra " ESCRIBE QUE ALGO QUEDA" Orgulloso de ser Venezolano.

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