Raúl Isea.- Antes de nacer mi alma presenciaba el alba
trasmutada a mi conciencia desde lo divino.

No hay tiempo cuando de la nada surge la vida,
pero existe todo desde el principio.

De la tierra nací moldeado por el torno divino
tras un futuro que se revela con aires del destino.

Mi alma existe desde antes que naciera,
y vivirá siempre en el recuerdo de los míos.

Luz y sombra,
todo y nada,
así es lo divino que contempla mi destino.

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