Barinas en el corazón

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José Reyes.- El 18 de abril de este vigente año 2016, se cumplieron cien años del nacimiento de Ítalo Novellino, un barinés de Puerto de Nutrias que dedicó los mejores años de una existencia que se malogró cuando todavía era plenamente productiva al enaltecimiento de Barinas.

Nació en el referido puerto fluvial, encrucijada del tránsito de personas y mercancías desde el siglo XVIII, del cual su padre, el inmigrante italiano Tomás Novellino, había sido factor de progreso, fundador de una progenie constituida por ocho hijos. Allí estudió las primeras letras bajo la égida del bachiller Briceño, luego en Guanare y Mérida para completar la educación secundaria.

En la Universidad Central de Venezuela obtuvo los títulos de doctor en Ciencias Políticas y Abogado de la república. En Caracas se vinculó, muy joven, a los poetas que integraron el Grupo Viernes.

Alrededor del año 1950 fijó su residencia en Barinas al lado de su esposa Josefina Gómez, con quien procreó tres hijos llamados César, Ítalo y Alejandro. Ella fue musa inspiradora de logrados versos.

Como hombre público, dejó una trayectoria signada por la vocación de servicio y la honestidad. Se desempeñó como contralor, diputado, fue presidente de la Asamblea Legislativa y ejerció el magisterio con probada eficiencia; son recordados sus foros y simposios en el Colegio Arzobispo Méndez de los años sesenta, a cuya convocatoria acudían como ponentes y expositores lo más representativo del ámbito socioeconómico regional.

Quien escribe, lo recuerda en sus clases de Formación Social Moral y Cívica, sobrio en el vestir, preciso en la expresión, respetuoso en el trato, dispuesto siempre a compartir con sus discípulos las vicisitudes de la experiencia formativa.

El destino lo arrebató de su hogar y de su familia cuando a los cincuenta años tenía mucho por dar a su tierra. Sin embargo, su ejecutoria como abogado, poeta y ciudadano ejemplar merece el recuerdo agradecido de quienes le conocimos.

Es triste, comprobar que somos cada día más ajenos a las virtudes cívicas; nuestra sensibilidad pareciera estar hecha al relumbrón amarillista y de farándula.

 

José Reyes

jorara51@hotmail.com

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