Las iguanitas descongeladas

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Sucedió en el invierno del 2019, al norte de un país de América del sur cuando en aquella temporada helada, tan fría que congeló y puso en catarsis a los saurios reptiles arbóreos que habitaba los bosques urbanos de aquella calurosa ciudad. Las iguanas en cuestión quedaron petrificadas en tonalidades de verde gris y algunas azuladas; Los camaleones con el frío parecían diminutos arcoíris cristalizados en su mimetismo y a la vista de todos sobre las ramas de árboles; los llamados limpia casas con sus tonos pardos parecían flotar estáticos por los rincones de las viviendas; entonces las chiripas y otros insectos mantuvieron cautela ante la inmovilidad de sus depredadores.

El frío polar que azotó al Caribe como tsunami de aire helado permaneció tres días hasta que se comenzó a subir la temperatura. Las crías ovíparas de lagartijas parecían almendras acarameladas por su dureza. Muchas especies pasaron desapercibidas por gatos silvestres que buscaban comida.

Yoiner Alexander Blanco, un joven barlovento-descendiente aprovechando la situación, fríamente se hizo de unas bolsas plásticas de gran tamaño y se fue bien temprano al Guarairarepano para abastecerse de proteína a costa de iguanas congeladas. Cuando ya tenía dos bolsas repletas de saurios congelados y otra con críos en cascarón, decide regresar a vender el producto de su zafra.

Cuando baja de la montaña y cerca de La avenida Boyacá casi por Boleíta percibe un movimiento en los envoltorios donde llevaba los helados reptiles. Las iguanas se comenzaron a descongelar, rompiendo las bolsas y atacando a mordisco a Yoiker Alexander Blanco, quien huye en veloz carrera hacia Petare.

Unos huevos de iguanas se terminaron de incubar, logrando escapar del recinto donde eran traslados, cuando una iguana ve a su hermana iguana le dice: – “Somos Iguanitas manita.”

Gerardo Galíndez G.

Triplege.com@gmail.com

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