Luis Rapozo.- Ese viernes me reuní con mi amigo de toda la vida, Juancito Palomares para compartir palabras  alrededor de una refrescantes espumosas, cosa que hacemos de vez en cuando desde hace mucho tiempo; por lo menos una vez al mes en una barra muy tranquila, mientras escuchamos canciones de Daniel  Santos y Bienvenido Granda.

Me contaba mi amigo, que esa semana, su hermosa mujer le dijo bien temprano, que “asistiría a un programa de variedades por televisión a dónde la invitaron, después de ganar un concurso en la sección de belleza femenina donde los estilistas aparecen recomendando maquillajes, peinados y la manera de aprovechar la ropa que hay en el closet”.

Juancito se lo tomó de chanza y le deseó mucha suerte en su experiencia de atención estilista, que supuestamente le cambiaría el look de “ama de casa” para convertirla en una nueva mujer con un aspecto de modernidad; para alegrarle la vida y vivir un momento diferente.

Cuando llegó en la noche a casa, Juancito se quedó impactado porque su mujer estaba esplendorosa, radiante, hermosa, aunque parecía otra persona. Le habían pintado o teñido el pelo de rojo o un color parecido, con largas pestañas postizas; estaba maquillada como si fuera la Kardashian y lo esperaba  con un vestidito tan sexy que no lo pensó dos veces para destapar una botella de vino y celebrar el momento con la  preciosa mujer que tenía al frente. De esa manera, cenaron entre besos y “apapuches” y se acostaron muy tarde, después de disfrutar sus perfumes, el olor de su cabello y la coquetería que tenía la mujer entre caminatas encantadoras y un streap tease no programado, que fue encantador y le puso los ojos puyaos.

A la mañana siguiente, su preciosa mujer-que ciertamente es un encanto-, le dijo casi en un susurro inaudible que después de la larga grabación del programa, no tuvo otra idea que irse de compras, entonces, invirtió en ropa, cosméticos, zapatos y unos accesorios que completarían su nuevo vestuario.

Mi amigo me cuenta que tragó grueso pensando el gasto que había hecho su mujer usando las tarjetas de crédito, que sencillamente fue gordo como un “mono pesado”, que le costaría pagarlo.

Esa noche Juancito se fue temprano a compartir con su mujer y yo tuve que asumir solo el pago de nuestro compartir, en la soledad de la noche.

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Luís Alfredo Rapozo Nació en Caracas, D,F el. 19 de Agosto de 1960 Estudió Sociología en la Universidad Central de Venezuela Sus artículos periodísticos han sido publicados en diferentes medios, muy especialmente en el diario El Tiempo, de Puerto La Cruz, donde fue articulista por diez años, siendo miembro del grupo Nuevas Plumas y del grupo Otras Voces con una columna semanal. También sus artículos han sido publicados en diversos medios digitales como REPORTERO24 donde colabora semanalmente durante cuatro años ininterrumpidos, semana a semana. Igualmente, ha publicado en El Republicano Liberal, El Llanero Digital, ¿Qué pasa en Venezuela? Y en otros medios en forma ocasional. Entre los libros que ha publicado se encuentran “Echando Cuentos”, “Entre cuento y cuento”, Negro Primero “El día decisivo”, “Dos años de crónicas” y “Sacalapatalajá” otro libro de crónicas políticas que comprende más de un año de crónicas semanales desde febrero 2015 a Junio 2016. Fue conductor de un programa radial en Anzoátegui “Noticias comentadas” que informaba sobre las noticias más importantes del día a nivel regional y nacional , durante los años 2006 y 2007, en Radio Patria 92.7 FM en Anzoátegui. Finalmente, Rapozo, colabora con Ultimas Noticias en la sección “Echa Tu Cuento” luisalfredorapozo@gmail.com @luisrapozo

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