Presencia y que del diablo

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Imagen referencial

Tenía yo 7 años cuando mi tía Paulita (Paula Maura Plaza de Rojas, Q.E.P.D.), nos invitó a mis hermanos, Petra, Guillermo y a mi prima Evelia, a unas vacaciones en Guatire.

Caminábamos, cuando de pronto vimos a un niño como de 11 años jugando solito con metras o canicas y mi tía, no sé si fue  para asustarnos, nos dijo  que era el Diablo. Por supuesto que esto nos asustó y comenzamos a rezar y aceleramos el paso. Lo dejamos rezagado y nos pusimos a reír… pero ¡sorpresa! nuevamente se nos apareció el niño más adelante, jugando solo, y mi tía dijo:

– ¡Allí está otra vez el Diablo!

Comenzamos nuevamente a rezar y a caminar más rápido hasta pasarlo. Más adelante se oyó un mugido como de un toro en celo. Mugía o bramaba, no lo sé. Lo cierto es que mi tía nos dijo que era el diablo que se había transformado. ¡Suusto! caminábamos más rapidíto todos juntos, pues nadie quería ir adelante, ni quedarse atrás. Eso era demasiado miedo. Nunca sabremos porqué mi tía nos decía eso, pero lo recuerdo mucho como parte muy importante de mi vida.

TERESO JESÚS PLAZA

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