Berlytz Chacón Chacón Medina | berlytzchacon@gmail.com.- Este 9 de junio, se cumplen cuatro años de la partida de mi madre hacia un mundo que desde siempre conoció. Durante su existencia trató de hacernos partícipes de sus creencias, de sus estudios, del motor que guiaba su vida; sin embargo, no se pudo llevar la satisfacción de que sus tres hijos compartieran la misma pasión por sus criterios filosóficos. Más que mis dos hermanos fui muy crítica  de su manera de ver la vida, básicamente a través del espíritu.

La vida es dura, pero mágica. Te da señales inefables, tan fuertes como el viento, que te obliga a seguir su dirección, incluso hasta cambiar tu sistema de creencias. Hoy siento que mi distanciamiento de su pensamiento estaba determinado por mis miedos, por asumir sus ideas como ficción y mis creencias como verdades…

Sobre lo incógnito, lo insondable, sobre los misterios de lo que no nos es posible descifrar a plenitud en este plano; no obstante, la vida me ha revelado una nueva mirada sobre sus líneas de acción, sobre sus metáforas, planteamientos, decisiones, o expresiones, con la esencia intacta de sus certezas pero con una visión más moderna, más cercana, más parecida a mí. Debí pasar por estas pruebas para aceptar sin reservas su sabiduría. Es curioso, pero solo ahora, a cuatro años de su partida, he podido comprender a cabalidad, que fue un espíritu de luz adelantado a su tiempo y que cumplió su misión extraordinariamente con  entusiasmo y alegría, aún en tiempos y espacios adversos.

Un pequeño homenaje a María Judith Medina, “Maruja”, mi mami querida, para quien: “La muerte no existe, todo se transforma”.

 

 

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