Una película muy tenebrosa

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Mariana Méndez.- Hace unos meses estaban estrenando por la televisión una película de terror, así que le dije a mi hermana para verla juntas. Era la 1:30 a.m., y ya se estaba terminando.

Como siempre, mi hermana se quedó dormida en medio de la película, así que terminé viéndola sola. Cuando terminó, me dispuse a bajar de la cama (dormimos en literas, yo en la de arriba), apago la TV, me doy la vuelta y veo a mi hermana en una rara posición, mirándome desde su cama, y le pregunté: «¿Estás bien?».

Como no respondía, encendí la luz del cuarto y vuelvo a verla ahí, me di cuenta de que su mirada no era normal, era como si el color de sus ojos se hubiese desvanecido.

Me miraba tan intensamente que un escalofrío me recorrió por toda la espalda, no sabía qué hacer, así que respiré profundo y me dispuse a ir al tocador; luego de un rato abro la puerta del baño y ahí la veo.

Ella estaba afuera, esperándome, mirándome como si quisiera hacerme algún daño. Nos quedamos mirándonos unos segundos. Ella se dio la vuelta y volvió a la cama. Yo traté de calmarme y volví a la mía.

Al día siguiente, le conté lo que sucedió y ella juró que no se acordaba de nada, de que no era una broma y que de lo último que se acuerda es de haberse dormido a mitad de la película.

Tuve mi lección de la vida: Jamás volver a ver una película de terror con ella…

¡Y sigo cumpliéndola!

Mariana Méndez

mariana111valen@hotmail.com

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