El vacío es la ausencia de Dios.
Es el destino final del escéptico,
del hereje, del egoísta, del ateo.
Un destino donde no existe la luz,
ni sueños, ni esperanzas.
Un reino sumergido en el silencio absoluto.
Un espacio donde afloran los demonios
finamente venerados por la oscuridad.

Un lugar donde el miedo se alimenta del espíritu.
Un rincón donde no hay ilusiones ni tranquilidad.
Un sitio donde no hay colores ni sombras.
Un destino imposible de escapar.

Evita el vacío por la indiferencia.
Lucha por creer todos los días.
Mantén tu fe con libertad.

Reconoce su alegría en cada amanecer.
Vive tranquilo y sin malicia.
Sueña esperanzas cada día.

Regresa chistes con sonrisas,
Despeja la neblina de la maldad.

Dios sonríe cuando te acuerdas de Él.
Dios te ama aunque puedas titubear.
Dios te espera con dicha y bondad.

Él es todo y a la vez es único.
Él es mi razón y mi camino.
Mi destino y mi libertad.

Mi mente no imagina su paraíso,
pero conozco el poder de la oscuridad.

Evita el vacío por culpa de tus amigos
esquivando sus dudas y desequilibrios,
como el árbol torea al huracán.

Dios es mi fuente de alegría.
Él es mi todo y mi alegría,
mi camino y mi libertad.

 

Raúl Isea

Correo: raul.isea@gmail.com

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