Rubén López.- La formación académica de nivel superior, y el proceso de investigación que ella conlleva, a veces tiende a sobrecargarnos de definiciones y conceptos, debido a las diferentes ópticas de quienes las formulan. Así, como consecuencia del agitado y vasto campo del pensamiento que se produce en cada intercambio de saberes, surgen conceptos propios, como el de la empresa familiar que aquí trato de exponer.

La Comisión de la Unión Europea la define como “toda entidad, independientemente de su forma jurídica, que ejerza una actividad económica artesanal u otras actividades a título individual o familiar”. Por su parte, para Adam Smith, una empresa familiar es aquella que está controlada por los miembros de la familia en la que el capital y, en su caso, la gestión o el gobierno están en manos del grupo familiar, y cuya visión estratégica incluye el propósito de darle continuidad en manos de las siguientes generaciones.

A menudo este tipo de empresa se origina a partir de la iniciativa de un visionario tenaz y deseoso de expresar su libertad de acción, iniciando una actividad artesanal, productiva o de servicios, con el propósito de hacer de ello su modo de vida, incorporando a otras personas a medida que la actividad vaya creciendo y se desarrolle, sobrepasando su capacidad inicial (por ejemplo un mecánico que inicia un taller o una joven un salón de belleza).

Considerando los estudios que indican que solo el 15% de los hijos continúan el negocio de sus padres, bien sea por la afinidad de sus principios y formación académica en relación con la actividad de la empresa, es entonces cuando ese porcentaje de iniciativas personales se convierten en empresas familiares, pero antes de que esto suceda, ¿cómo identificaríamos cuando una empresa es familiar?

El proceso de inicialización define el tipo de comercio, y a pesar de que el 80% de las empresas familiares no son iniciadas como tal, ésta debe caracterizarse por un talento humano (y/o accionario) integrado principalmente por los miembros de la familia, que marque la dirección de la empresa, como en el caso hipotético de un restaurante donde el padre es el chef, la madre la administradora, la hija es la relacionista público y el hijo mayor el ayudante de cocina, todos con participación activa y protagónica.

En síntesis de lo anteriormente expuesto, las empresas familiares son constituidas inicialmente por una o más familias, generalmente en los espacios de la casa donde habitan, ensamblando de esta manera mi definición propia de este tipo de empresa como aquella donde el grupo familiar une esfuerzos mediante el aporte de su trabajo, ideas e iniciativas en pro de una actividad comercial.

Rubén López

rubenalfredo_69@hotmail.com

SIN COMENTARIOS

Dejar una respuesta