Raúl Isea.- Imagine un mundo donde es posible descifrar la información genética a través de un estuche de diagnóstico, y descubrir si su pareja puede llegar a serle fiel en cuanto a lo sentimental. Aunque no lo crea, hay estudios científicos que respaldan tal afirmación.

Un estudio publicado en una revista científica por el año 2011, llegó a la conclusión de que existe una hormona del amor, la cual está asociada a un gen receptor de la oxitocina, la cual juega un papel importante en la reproducción sexual, es decir, sus niveles se incrementan después de un acto sexual, así como está presente en la mujer después del parto.

Más aún, y para mi sorpresa, aparece otro estudio en mujeres donde se revela que existe un gen asociado solo a ellas. La ciencia lo conoce como el Gen Monoamina Oxidasa A (más conocido por sus siglas en inglés MAO-A).  Dicho estudio dedujo que las mujeres más felices son aquellas con bajos niveles de MAO-A, y además se indicó que no tiene ningún efecto en los hombres.

Por el lado, de los hombres se reveló que la fidelidad de ellos está más bien relacionado con el gen RS334 (nombre nada trivial) estrechamente asociado a la vida matrimonial, es decir, la falta o solo la presencia de una o dos copias en los hombres, se vincula con el carácter fiel de sus relaciones sentimentales, siendo los más fieles aquellos que no presentan ninguna copia del mismo.

De modo, que sí desea conocer el grado de fidelidad en su relación sentimental, lo puede hacer desde un punto de vista genético, teniendo presente que ella será más fiel si presenta bajos niveles del gen MAO-A, mientras que en el caso del hombre carece o presenta pocas copias del gen RS334.

Como aspecto final, considere que el medio ambiente juega un papel importante en la activación o no de los genes, de manera que no se predisponga genéticamente de dicho resultado, porque solo se necesita lealtad para ser fiel a su pareja.

 

Raúl Isea

raul.isea@gmail.com

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