Actualmente existe una tendencia en publicar la vida personal en tiempo real gracias al uso de las redes sociales. La tecnología está siendo diseñada para ello, donde buscan por ejemplo, un alto número de seguidores así como “RT” o “Me gustan” en sus publicaciones entre sus amigos, pero también con una gama “casi infinita” de desconocidos.

Quizás  dichas personas se justifican diciendo que son auténticas, pero el verdadero problema es que su obsesión traspasa la vida privada de los demás sin que puedan diferenciar lo personal de lo publico, al buscar probablemente una aceptabilidad imposible de encontrar en su vida real.

Realmente no estoy cuestionando el uso de las redes sociales que buscan, por ejemplo, el reencuentro familiar tras la distancia, así como compartir momentos especiales entre amigos, o difundir o compartir información de interés general; sino más bien reflexionar sobre la continua tendencia en divulgar datos personales en forma pública, en vista que conllevan a una gama de problemas, tales como ser fuente de burlas ocasionadas por errores ortográficos, o divulgar mensajes o vídeos a terceros con algún propósito desconocido.

En vista de ello, están surgiendo nuevos términos tales como sexting, es decir, el envío de fotos o vídeos de contenido sexual a través del teléfono extraídos (por ejemplo) de Facebook. Así como grooming donde un adulto se gana la confianza de un menor de edad con intensiones sexuales. Sin pasar por alto los delitos que se cometen gracias a la información publicada por la misma persona o por otra, cuando se exponen ingenuamente objetos de valor.

Volviendo a la pregunta inicial: ¿existe la vida privada? Entendiendo por vida privada a la información que se maneja en forma personal; mientras que la pública es aquella que se comparte en cualquier espacio sin ningún tipo de restricción. Pues no estoy seguro que exista una frontera definida entre lo personal y lo público desde la perspectiva de las redes sociales.

Algunas personas suelen violentar la vida personal de otras personas escudándose en el derecho a la libertad de información. Otras por el contrario, buscan aceptabilidad en su plano social imposible de encontrar en sus vidas reales; y otras probablemente les guste acumular amistades virtuales pensando que serán más importantes que las reales, pero olvidan el calor de una mano amiga.

Esta tendencia de hacer público lo íntimo se ha denominado extimidad, es decir, las redes sociales son el diario íntimo leído por cualquier persona. Por lo que pregunto: ¿qué beneficios se obtienen por revelar los sentimientos al mundo?

De modo que recuerden que su intimidad le pertenece a usted hasta que lo hace público. Nosotros olvidamos, pero la Internet no. Así que piensen dos veces antes de revelar su yo a los demás, porque probablemente algunas personas no reconozcan ni valoren sus pensamientos, o incluso los manipule para algún provecho en particular. Piense antes de publicar.

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