La discapacidad en el Metro de Caracas

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Pedro Sandoval.- Un amigo profesor que se moviliza en silla de ruedas, no ha podido dar clases a sus alumnas desde hace ya varios días. Su ruta desde la estación Capitolio (línea 1) hasta los Jardines del Valle (línea 3), le ha sido imposible realizar en estas últimas semanas.

La razón,  además de las marchas y protestas, es que todas las escaleras mecánicas de esa ruta no funcionan o funcionan intermitentemente.

Si usted no tiene la condición de mi amigo profesor,  supera la molestia aceptando la situación y subiendo las escaleras fijas, pero para él no es tan sencillo.

Cuando estas escaleras automáticas no funcionan se requiere de al menos cuatro hombres con buena voluntad para trasladarlo. Y  esto es muy complicado y riesgoso. Para él y para todos los que tengan esa condición de vida, es imprescindible que las escaleras mecánicas funcionen.

Los operadores del metro, que lo ayudan eficientemente y con la mejor de las consideraciones, le han indicado que no hay repuestos ni presupuesto para reparar las escaleras, y a pesar de los malabarismos de los técnicos, ya no es posible solventar la situación.

Se hace un llamado a la Presidencia Metro de Caracas; abóquense al tema de servicio público que prestan a los caraqueños. Y asuman una pizca de empatía para estos casos.

Entiendan que las personas que viajan en el Metro con sillas de ruedas,  tienen tanto o más  derecho de trasladarse como cualquier otra, y como servidores públicos tienen el deber de facilitárselo.

Este profesor admirado  y apreciado por todas sus alumnas y colegas solo está ejerciendo sus derechos a trasladarse y a trabajar, porque depende de las horas de clases que imparte para su sustento.

Pedro Sandoval

sandoval.pm@gmail.com

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