La familia de hoy

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Anaheim Manrique.- Estamos en el mundo con una visión y un propósito; ir creando con el paso del tiempo relaciones interpersonales que satisfagan nuestra necesidad psicológica de dar y recibir amor.

Desde nuestro nacimiento somos asignados a “una familia” sin capacidad de poder elegir , pero que desde el primer momento estamos conectados con ella directa o indirectamente. Cuando salimos del vientre de nuestra madre a conocer el mundo exterior creamos nuestro primer lazo sin siquiera saberlo, obligándonos a amar a ese grupo familiar aún cuando no estamos de acuerdo.

Pero la familia también se crea, ya sea en el matrimonio, cuando tenemos algún amigo o alguna otra persona especial en nuestra vida con la cual no compartimos ningún lazo sanguíneo pero si emocional, que nos da la potestad de poder elegir a quién entregar afecto y a quién no.

Su importancia radica en que nos a ayuda a equilibrar nuestras emociones, nos aconseja y sobre todo nos complementa para ser mejores ciudadanos. Sin embargo, a veces por impulso las personas dicen cosas llenas de odio o rencor que sin pensarlo lastiman a los demás, creando divisiones entre las familias, bien sea por sus palabras, dinero o acciones no aptas para una buena estabilidad social, que le permita desarrollarse o involucrarse correctamente en el ambiente que nos rodea.

Todos tenemos derecho a tener una familia que nos sensibilice y nos guíe hacia el lado correcto de la vida, amando al prójimo como a sí mismo y dar sin recibir nada a cambio, no siendo narcisistas y egoístas, pensando que estamos por encima de los demás, cuando la realidad es que todos iguales.

Somos seres humanos que comparten las mismas necesidades, y para que en verdad se genere un cambio en esos escepticismos y etiquetas que tiene la sociedad, debemos empezar por nosotros mismos y por nuestra familia, para que trabaje en pro de un ambiente armonioso y lleno de valores, que eliminen aquellas actitudes que perjudiquen nuestro equilibrio emocional e interno que hagan daño a los demás, formando uniones, enlaces o lazos permanentes para que así produzcamos “la alegría del amor”.

Anaheim Manrique

ana_nesly@hotmail.com

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