La humildad no se estudia en la Universidad, pero es la primera virtud que desaparece, porque se impone la soberbia gracias a las ansias de poder, por considerarse más importante que otras personas.

Lamentablemente olvidamos el sacrificio invertido por conquistar nuestros sueños cuando perdemos esa virtud moral.   Ser humildes no es sinónimo de ser una persona débil y apática, sino que reconoce la lucha de otros por auto-superarse en la vida.  Esa gloria pasajera auto-impuesta por la soberbia de los que se creen poderosos, los convierten en seres narcisistas y esclavos de su poder.  Vive como una persona decente, vive con humildad.

Solo es posible ser una persona razonable cuando se respecta a los demás, sin imponer sus deseos, y dispuesto a escuchar las críticas y comentarios.  Evita perder esa gran virtud que nos hace humanos, porque valoras momentáneamente el éxito alcanzado.  Debes vacunarte contra el egoísmo, la envidia y la prepotencia, así como la presunción de ser perfecto, evita ser un “sabio idiota“.

De manera que si crees en Dios, recuerda que la humildad nos acerca a nuestro destino final, donde debemos abrazar la cruz de los problemas, hasta que el Malvado retorne al mismo infierno, es decir, al vacío existencial.

Raúl Isea

raul.isea@gmail.com

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