Gerardo Galíndez G.- En 1969, cuando no habían yip de pasajeros a Ba. Bolívar, ni los gringos habían llegado a La Luna, aunque faltaba poco. En La Semana Santa de ese año todos en casa nos fuimos desde el jueves en la mañana a Yaracuy a visitar la familia. Al regreso, después resurrección, La Sra. Ramona, vecina de al lado, conto a mi mamá algo así:

-“Que en los días santos jueves y viernes se escuchó La Llorona por todo barrio, arrastrando cadenas por las calles.”

Cosa que me heló la sangre, erizo cada vello y ablandó mi dureza interna, solo oyendo el relato, también dijo que: Gente que venía de la procesión de Petare por el camino más llano entre sombras de Luna Llena, como siempre en Semana Mayor, se regresaron  en carrera cuando ya casi llegaban, dieron un vueltón buscando la calle empinada pero alumbrada para regresar a sus casas. En La bocacalle cerca de la bodega de Miguel, una vecina asustada, desde su balcón gritó con voz quebrada llena de pánico:

-“¡RECEN, RECEN… ESO PASA POR QUE NO REZAMOS EN SEMANA SANTA!”

Todos los perros con el rabo entre las piernas aullaron aún más, al escuchar las suplicas de la vecina, aumentando el terror y quizás todos los vecinos se santiguarían velozmente diciendo:

-¡Ave Maria Purísima!

El Sr. Victor Romero, andino, pionero, fundador del barrio y policía rolito también se asustó, tuvo que callar el llanto de La Llorona y disimular, cuando se encontró con los vecinos que asustados subían en temblor por la calle alumbrada.

Saludos a Los Hermanos Vitico, Fina, Aura, Maritza y German.

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