Saul Briceño Fernandez.- Siempre aprendí de mis padres la costumbre de asistir a misa todos los domingos en la Catedral de Trujillo. Todos los domingos, mi madre nos preparaba para asistir a la misa de 8 am; nos daba lo necesario para costear la acostumbrada limosna, una barquilla al salir de misa y una entrada al famoso Cinelandia, cuya toponímia nos era muy familiar por nuestros afectos cinéfilos, siempre en los alrededores de la plaza Bolívar.

Llegábamos al templo bien vestidos: camisa blanca, manga larga, pantalón de lino, color azul y por su puesto na podía faltar el ”Agua de colonia” Como era de costumbre, el padre Nelson se subía a un improvisado púlpito, allí, luego de leer un pasaje del evangelio, dirigía un sermón a la feligresía que aborrotaba los espacios del recinto religioso, especialmente los dardos iban dirigidos a ciertos y encumbrados ricos, que se daban golpes de pecho, cada vez que el cura tocaba las llagas que laceraban el alma de éstos inicuos personajes.

Imponente el padre Nelson, comenzaba su sermón haciendo alusión al “Sermón del Monte” ahora  – decía el padre Nelson– hay pobreza y miseria en ciudades , rascacielos, túneles, elevados, cementerios,, vertederos de basura, puentes y pare de contar…Si ! allí,  en esos lugares, comparten vida los desheredados sociales, que colindan con la miseria humana: madres alcohólicas,prostitutas, padres drogadictos, delincuentes, mendigos, ancianos y niños abandonados pero etiquetados como ” de la calle”; se ven como harapos sociales, salidos de las catacumbas de la crueldad humana.

Les recuerdo – decía el padre Nelson – que este nuevo teatro de la globalización,  en sus etapas de tecnología, robotización y Satelización, son apenas partituras de un ensayo inevitable que prometen conducir a millones de seres humanos hacía el patíbulo de las escorias y degradación del género humano. Ahora –decía el padre Nelson– los seres humanos no tienen nombre, ni familia, ni suelo, ni patria; ahora se distinguen entre pobres y miserables que poco importan a la hora de hablar del progreso de unos pocos en su afán de buscar riqueza con poco esfuerzo.

No nos duele ver un niño y un anciano cuando toca nuestras puertas, pero elevamos oraciones por nuestra prosperidad. Acaso – decía – no será Dios que nos visita en forma de niño y de anciano y le cerramos la puerta. Les recuerdo hermanos – decía el padre –  que en este mismo templo en el ala derecha, frente a la sala del Nazareno hay una lápida en honor a Monseñor “Estanislado Carrillo” a mi juicio- decía- el único prelado  Santo que terminó su ofrenda sacerdotal en ” votos de pobreza” esa lápida dice: ”El que quiera alcanzar la gloria de Dios, debe despojarse de toda riqueza material” No olvidemos que el compromiso de la iglesia es con los pobres… para mi fue una feliz e inolvidable misa.

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Soy Trujillano,educador,oriundo del municipio Trujillo, he vivido toda mi vida en el barrio " ALAMEDA RIBAS" CONSIDERADO EL " BALCÓN DE TRUJILLO" un hacedor permanente de mi hoja de vida simpre al servicio de la solidaridad fraterna que distingue al andino, soy directo al manifestar mis posiciones ante los embates de la vida, respetando las opiniones de los demás, creo en el ser humano por ser creación de DIOS, simpre reconociendo que somos imperfectos, que uno no más que el otro, lucho contra esos fantasmas que aniquilan el espíritu, me aterra el conformismo, no vine al mundo a ignorar el valor de la vida habiendo tantos caminos para transitar frentes donde podamos dejar pequeñas huellas que alegren la vida a nuestros semejantes.me gusta la lectura donde abunde la metáfora y la prosa, soy cuenta cuentos, escribo cuentos y relatos breves sobre la cotidianidad da la urbe, de sus personajes, humanizo personajes que a diario ironizan la hipocresía de esta sociedad descompuesta. Admirador del ya desaparecido periodísta Kotepa Dlgado de quién recuerdo una frase maestra " ESCRIBE QUE ALGO QUEDA" Orgulloso de ser Venezolano.

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