Los burros te dan sorpresas

0
239

Saúl Briceño.- La vida campesina siempre estuvo ligada a la cría de burros. Desde niño un campesino soñaba poseer un burro o un mulo. Así se le oía decir a Juan Burro al rememorar su infancia en Mimbate y Bujay, en las serranias del municipio Trujillo. A mis 16 años – decía Juan Burro – se me permitió bajar la botas del pantalón y ocupé el cargo de Caporal en la hacienda “El Riecito” cuyo dueño fue un jefe  de las montoneras del General Gómez. Allí me dediqué a criar burros, llegando a tener un pollino llamado “Plinio” que se hizo famoso en la comarca por ser útil, obediente e inteligente, a pesar de los despectivos que se cruzan contra su género.

Acaso -decía Juan Burro- ¿El burro de San José y el burro de Sancho Panza fueron brutos? Juan burro defendía a su burro a capa y espada de cualquier ataque o infamia. Juan siempre bajaba al pueblo acompañado de su burro “Plinio” y muchas veces le ordenaba regresar solo a casa con las encomiendas a lomo; así lo hacía también cuando estaba a disposición de sus vecinos.

Un día -comentaba  Juan Burro- llegó un jefe con unos funcionarios  del gobierno, entre ellos:ingenieros, maestros de obras, topógrafos, para construir una carretera, pero se desanimaron por lo intricado y agreste del terreno, pero al verme pasar con mi burro, pidieron mi opinión y me dijeron: Traiga su burro! y por donde pase su burro, por ahí se hace la carretera! La carretera fue bautizada “El paso del burro Plinio”.

En otra oportunidad comenzó a crear pánico la famosa “falla de Boconó” y el gobierno envió desde Caracas un grupo de ingenieros expertos en pronósticos sobre fenómenos metereológicos y sequías. De pronto se sobreviene  una tempestad que ellos no pudieron predecir, a pesar de contar con termómetros y barómetros. Se vieron en la necesidad de consultar a Juan burro. Al temblar, el burro se inclinó. Esto -decía Juan Burro- me comprobó que hay burros más inteligentes que un sabio.

Yo era feliz con mis burros, pero un día comenzaron a desaparecer los burros, desaparecían tres burros por semana, apenas pude salvar a mi burro “Plinio ” mientras los campesinos salían a cazar los tigres que diezmaban sus animales.

Un día saliendo de un velorio en honor a San Roque, caí en profundo sueño con pesadillas que me hacían ver como centenares de tigres desgarraban  y asesinaban burros indefensos y yo en medio de la manada grité: tigres !Tigres! hasta cuándo matan burros! vayan mañana a mi casa y yo les guardo una ración de carne rellena a cada uno. Los tigres se callaron y se fueron. Al día siguiente llegaron a mi casa más de 30 tigres hambrientos. A cada uno les di una ración de 5 kilos de carne magra rellena con algo muy secreto que los cuadrúpedos jamás olvidarán. Por la noche se oían los gritos y desesperados rugidos. Por la mañana, el cielo estaba encapotado de zamuros esperando que las “marabundas” le dejaran algo de la carroña de tigre.

En el mismo sueño pude ver como un tigre le propone a mi burro  que lo traslade a la otra orilla de un río crecido con el compromiso de no hacerle daño. El burro “Plinio” aceptó  y cuando van en la mitad del rio , el burro siente las garras en su pescuezo. A lo que el burro le grita: Tigre! Tigre! mi muerte será tu muerte! A lo que el tigre le riposta: No es mi culpa, es mi naturaleza! A veces la vida nace de una burrada. Estamos en tiempos donde florecen las burradas.

Artículo anteriorPaciente requiere Carbonato de Litio, Clonazepan y Akineton
Artículo siguienteEl pardo de más alto grado del Ejército Libertador al panteón Nacional
Soy Trujillano,educador,oriundo del municipio Trujillo, he vivido toda mi vida en el barrio " ALAMEDA RIBAS" CONSIDERADO EL " BALCÓN DE TRUJILLO" un hacedor permanente de mi hoja de vida simpre al servicio de la solidaridad fraterna que distingue al andino, soy directo al manifestar mis posiciones ante los embates de la vida, respetando las opiniones de los demás, creo en el ser humano por ser creación de DIOS, simpre reconociendo que somos imperfectos, que uno no más que el otro, lucho contra esos fantasmas que aniquilan el espíritu, me aterra el conformismo, no vine al mundo a ignorar el valor de la vida habiendo tantos caminos para transitar frentes donde podamos dejar pequeñas huellas que alegren la vida a nuestros semejantes.me gusta la lectura donde abunde la metáfora y la prosa, soy cuenta cuentos, escribo cuentos y relatos breves sobre la cotidianidad da la urbe, de sus personajes, humanizo personajes que a diario ironizan la hipocresía de esta sociedad descompuesta. Admirador del ya desaparecido periodísta Kotepa Dlgado de quién recuerdo una frase maestra " ESCRIBE QUE ALGO QUEDA" Orgulloso de ser Venezolano.

SIN COMENTARIOS

Dejar una respuesta