De vacaciones

Esa noche mi compadre Juan Linares se encontraba en su negocio de venta de repuestos automotrices, que tiene en la parroquia Santa Rosalía. No eran las siete de la noche y...

El ratón de Prudencio

Manuel Ibarra.- En el pueblo de Cazorla, vivía un hombre al que todos conocían por su afición de comer quesos. Llevaba por nombre Prudencio Rojas, trabajador y de buen humor, quien...

Las fresas de doña Aldona

Enrique Santiago.- Donde quiera que se encuentre doña Aldona, desde aquí, desde un lugar escondido le quiero pedir disculpas. Yo era apenas un muchacho de 11 años, al igual que mis...

Frases para el alma

Luis Souchon.- La codicia y el deseo son solo formas de manipulación para la conquista de la belleza; mientras que la humildad y la sinceridad hacen del amor una verdadera historia.   Luis...

Caracas, una ciudad que cambia muy rápido

La ciudad ha cambiado aceleradamente en los últimos años. Ahora se ven nuevos problemas de delincuencia, transporte, vivienda, abastecimiento, ornato, tráfico vehicular, asistencia en salud, que merecen detenimiento y mucha atención, para...

La manzana y el gusano

Siendo niño pasé un día con mi madre por una de esas calles viejas de la ciudad, por donde generaciones enteras de citadinos habían pasado llenos de ilusiones o preocupaciones. En...

Unos monos para recordar en Trujillo

Saúl Briceño Fernández.- Hay historias que se viven y nadie las quiere contar; yo que no era cazador, me enrolé en las filas de un grupo de cazadores veteranos y expertos,...

Cuentos de inmigrantes

“Se sabe dónde se nace pero no dónde se muere”, esa frase es como un rio que navega en nuestra mente, en nuestros recuerdos a la hora del asomo de esas...

Más pudo la fe

Francisco Aguana.- Vicente Aquino Madrid, trabajador de la Electricidad de Caracas, impartía el catecismo en la única escuela del barrio 18 de Octubre, fundado en 1946. Allí conoció a la única...

Un caimán enorme, en La Pastora

Ese día parecía ser normal como cualquier otro en la ciudad de Caracas. Era domingo y por lo general, uno siempre tiene una rutina. Pero, casualmente al levantarme, me doy cuenta...