04:18 p.m. | 05/06/2012 |
Reportado por: Krisyo Bourne
Abrazar a quien ya no existe
Su nombre Glangel Manuel Escalona,según lo tanto que me contó de él, su madre a los 21 días de nacido lo dejó en la puerta de la casa de su abuela. Su padre, tío(a)s (paternos), y abuelos lucharon después de ese día por hacer de él una persona honesta,poco a poco él creció, conociendo gente.. y se volvió un galán con las mujeres, antes de mí habí a tenido varias novias. Su padre había muerto hacía 7 meses, Glangel era ese tipo de personas que se ganaba la confianza muy rápido, cantaba desde hacía un tiempo. Sus palabras para expresarse ante mi eran encantadoras, fueron más palabras que hechos los que hicieron que me enamorara de él. Cuando teniamos 6 meses de relación, los dos decidimos terminar ya que por la desconfianza la relación se había arruinado. Me llegaban muchos rumores de que el me había sido infiel y yo por creer en el resto lo traicioné con un conocido. Glangel al enterarse habló conmigo y me hizo entender que nuestra relación ya no podía continuar, nos dimos cuenta que no podíamos vivir el uno sin el otro. Duramos tres meses sin hablarnos por falta de comunicación y en ese tiempo cada quien hizo su vida, con nuevas parejas. Al tiempo noté que sí quería volver a verlo y planeamos. Mi mundo cambió; porque me di cuenta que no es cierto que un clavo saca otro clavo, después de ese momento yo decidí no verlo mas ya que tenía que serle fiel a mi pareja, seguimos viéndonos... hasta el último momento que pude tenerlo frente a mi el 27 de julio cuando cumplíamos un año de noviazgo. El 4 recibí un mensaje que decía: "La lluvia me recuerda mucho a ti". Entre tantos despelotes, lo ignoré. Yo había decidido no verlo más por falta de respeto hacia mi misma. Aproximadamente a las 7:46 pm estaba ya en el edificio donde vivo y recibí la peor llamada de mi vida me dijeron: "Conéctate, algo le pasó a Nix". Baje a casa de mi prima y llamé al mejor amigo de Nix; su respuesta fue la peor que recibí. Se fue ese día al cielo y junto a él se fue mi felicidad de algunos meses. Yo no podía creer lo que había pasado; pero entendí ese dicho que dice: "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Después de este tiempo que he pasado sin él, le doy gracias a Dios por ponerlo en mi camino porque gracias a Glangel aprendí a ser una mejor persona en algunos aspectos. Estoy convencida de que vino al mundo solo para enseñarme amar.