01:50 p.m. | 15/04/2012 |
Reportado por: Jorge Agobian
Crisis de un escritor sin fama
¡Ay sí, ay sí! Sólo porque cometí un pequeño error de tilde aquel día nadie quiere leer lo que escribo. Ellos no me dieron la oportunidad de demostrarles mi talento. Seguramente ustedes no saben lo que sufre un escritor sin fama, tirado en un templo de libros desde el rodapié hasta el techo. No saben lo que se tiene que arriesgar cuando uno es escritor. No, eso seguro no les importa. Yo empecé desde que era niño en esto, pero claro, si uno no tiene dinero no llega a ser grande, como esos que veo en el viejo televisor de mi casa. Vivo todos los días escribiendo cosas importantes. Cosas que ¡de verdad son importantes! No como esos escritores de pacotilla que escriben de cualquier tontería. Yo sí soy un buen escritor, porque sé escribir, no tengo ningún error de ortografía hasta el día de hoy. Cuido minuciosamente mi ortografía, mi acentuación, todo. No entiendo por qué la vida se comporta así conmigo y a veces lloro mucho, porque sufro esto que nadie siente. Esta pena de ser un escritor que nadie toma en cuenta. Ni mis sobrinos, que eran las dos únicas personas que se sentaban a escuchar mis cosas ahora quieren hacerlo. Ya no me escuchan. Ya no los puedo obligar a escucharme y aplaudirme para sentirme bien. Ya esos muchachos crecieron. Entonces no sé qué hacer en este mundo. Lo único que sé hacer es escribir, y lo hago a la perfección. No voy a dar mi brazo a torcer porque este es mi talento. No voy a dejar que caiga ni una sola lágrima de mis ojos… pero… es que no puedo. Siempre digo que no voy a caer en crisis y ya estoy empezando a sentirme mal, ahogado, sin ilusión, sin nadie que me diga “¡Qué bueno tu artículo, Martín!”. Estoy en crisis, y quizás, mas tarde vuelva a este escritorio a seguir escribiendo, pero ahora no. Me voy a desahogar allá afuera. Esto no es fácil, de verdad que no. Por cierto, la computadora me pone algunas palabras en rojo. Ya está muy vieja, debo cambiarla.
_____