10:41 a.m. | 27/04/2012 |
Reportado por: Osman Aranguibel
El AVE
Cuando el tipo entro jadeante y todo sudoroso al vagón, de una vez me dio mala espina, y es que uno escucha tantas cosas y vive tan angustiado por tanta inseguridad y malandros a toda hora, pero en fin nos quedamos todos los pasajeros con los ojos pelados esperando para ver de qué se trataba, yo por mi parte; aunque nervioso, me resigné a lo que fuera, como dice mi hermano Fabio, "pa' qué másss", jajajaj.
El viaje se nos había ocurrido una vez que llegamos a Madrid, ciudad en la que teníamos pensado pasar unos 7 días, pero luego de recorrer la ciudad por un par de días, llamamos a Marianita, hija de mi querida amiga Aras, y ella nos invitó a Valencia, ciudad mediterránea cuna de las famosas paellas, y por qué no, de una me fui a la estación del tren y resulto que tenían uno que salía para valencia y que por su velocidad tardaría escasamente una hora.
El tren que normalmente haría unas 5 horas en ese trayecto resultó que era el moderno tren bala llamado AVE que a una velocidad superior a los 300 kilómetros por hora tardaría escasamente una hora, en fin nos montamos y acomodamos en nuestros asientos rodeados de los adelantos más modernos en ese sentido con TV al alcance de todos así como música de diferentes géneros y un vagón restaurante para el disfrute de los pasajeros, luego de meternos una viandita bien resuelta nos acomodamos para disfrutar del paisaje cuando de repente y sin saber de dónde apareció el sujeto con un bolso de esos que van en la espalda, cargando unas linternitas que repartió entre todos los pasajeros, todo a la carrera y viendo pa' los lados como esperando que en cualquier momento entrara la autoridad a detenerlo y enseguida soltó que si "güenas tardes damas y caalleros no crean que soy un malandro, no, sólo que al no tener trabajo y tener en casa...", no recuerdo qué cantidad de carajitos,,,, y dale que son pasteles y tal y que cual, ¡Vergación!, mano y es que nos persiguen hasta en la madre patria, la sorpresa fue de espanto y brinco sólo me quedó soltar una carcajada cuando vi la cara de cague de la María que al igual que todos los pasajeros no esperábamos esto.
Quién pensaría esto jajaja en fin le compramos la susodicha linternita que resultó ser más buena que er carajo y de una luminosidad como nunca vi, y así como apareció, el tipo se desvaneció sin dejar rastro, continuamos disfrutando de los paisajes que a esa hora, cuando el sol ya se apresta a dormir, resulto en unas vistas espectaculares, ese viaje fue un sueño de toda la vida y el mismo lo quería hacer para recorrer las mismas calles que tanto nos contaba mi papá en los relatos que de sus viajes nos hacía con tanta emoción cuando niños en casa.
Solo pasamos dos días en Valencia que recorrimos de pie a cabeza siempre guiados por la mano tan cariñosa y amiga de Marianita que no dejó recoveco que no conociéramos y comiditas que no probáramos, unos días maravillosos que siempre quedarían grabados en nuestros corazones, pasado esto tomamos de nuevo el AVE que a toda mecha nos regreso a Madrid.