11:26 p.m. | 13/06/2012 |
Reportado por: Josué Gil
El papá que no fue
Raúl era un hombre cuarentón y retraído, pero buena gente, con dos fracasos matrimoniales y sin hijos. Conservaba su casa y su carro que era el que le daba el sustento y ciertas comodidades.
Un día pasó por mi casa y se encontró con la noticia: - Raúl, la gente está en el hospital porque la muchacha menor está embarazada y se tomó unas vainas pa' matarse.
Y se fue Raúl al hospital a decirle a la muchacha que no se preocupara, que él, sin ser el padre, se iba a ocupar de los gastos del embarazo y le daba el apellido al niño si era posible.
Pasaron los nueve meses y Raúl estuvo pendiente todo el tiempo de la muchacha hasta que un día lo llamamos para decirle que ya estaba pariendo. Se apareció a las horas porque estaba haciendo un servicio para Zaraza. Cuando llegó nos encontró a todos con cara grave. Se lo dije yo: - Parió una niña, pero aquí estuvo el papá y su familia. Dijeron que iban a mover cielo y tierra para que esa niña tuviera el apellido de su padre.La cara de Raúl era una mezcla entre tristeza y vergüenza. Luego me dijo: - Ojalá que ese muchacho realmente aprecie y valore que una vocecita le diga papá.