05:58 p.m. | 10/06/2012 |
Reportado por: Mayte Zavarce
El tío Amado
Está es una de las tantas historias que me ha contado mi papá.
El tío Amado nunca pudo ver el sol pues desde pequeño ciego se quedó, cuentan que fue así como sucedió:
En un pueblo lejano del estado Trujillo, en los tiempos en que aún no había electricidad y todas las cosas extrañas que ocurrían se le atribuían a los espantos, nació un bebé.
Estaba la abuela María Griselda sola en la casa con su hijo de pocos días de nacido, era una noche fría, eran más de las 12 cuando empezó a oír ruidos en el patio, las gallinas se alborotaron y el sonido que emitían era el que hacen cuando algo las asusta. Era tanta la bulla que decidió salir, pues creyó que había algún animal tratando de comerse a las gallinas. Tomó al bebé en sus brazos y salió dando gritos y armada con una escoba, no logro ver nada, sintió escalofríos en su cuerpo y el bebé comenzó a llorar. Regresó a la casa, se disponía a acostarlo cuando se dio cuenta de que en cada uno de sus ojitos, brotaba un hilo de sangre.
Siempre se dijo que el tío Amado quedó ciego pues esa noche vio al espanto que estaba en la oscuridad.
A pesar de no poder ver el tío Amado creció y tuvo una larga vida, aprendió a tocar el cuatro y la sinfonía, vivió 106 años y murió en Pampanito en la época en la que la electricidad ya había ahuyentado a los espantos.
Nunca se supo qué fue lo que realmente le ocurrió, la historia de aquella noche fue siempre la única explicación.