08:01 a.m. | 30/04/2012 |
Reportado por: Osman Aranguibel
En tiempos de partos. Segunda parte.
Luego de 9 meses de control con un médico de Cagua, en el estado Aragua, donde vivíamos por esos años y estando ya en los días de la llegada, el médico le dice a la María que el no podría atenderla durante el parto, ya que sufría de un soplo en el corazón, eso simplemente fue una noticia devastadora para los dos, ya que la María tenía un antecedente de aborto y serias complicaciones para poder quedar en estado, a esa altura del partido nos dejaba completamente desvalidos yo me dirigí al consultorio y le pedí al médico que nos recomendara o aconsejara cómo podríamos hacer a la hora del parto y simplemente nos recomendó que nos presentáramos al módulo de salud del pueblo y que el pasaría por allá para recomendar lo que pudiera en el caso de que se complicara la vaina, y la vaina se complicó, la María empezó con el trabajo de parto y yo la lleve al módulo como me dijo el médico y aunque trate de conseguirlo no fue posible, más nunca supimos de ese gran carajo, según los médicos del ambulatorio tendríamos que esperar que la María dilatara y procederían con el parto normal, sólo que pasó un día y nada no avanzaba, yo cuando entraba alguien al módulo la veía desde afuera como paradita en un rincón del módulo, sufriendo y no podía hacer nada, llegó la noche y al preguntarle al médico del módulo me explicó que no podían hacer nada si no dilataba y uno como es neófito en eso le creía y ya, el nuevo día arrancó y la María seguía estancada en la misma etapa de dilatación, completamente agotada y sin ninguna posibilidad de solucionar el peo así transcurrió ese otro día y en la noche la María no podía ya más cuando llegó una doctora para sustituir al médico de guardia y a la misma le explique lo que pasaba ella me dijo que examinaría a la María y saldría a avisarme, a los 5 minutos salió pidiendo una ambulancia y me dijo que tratarían de salvar a la María, ya que el parto se había pasado, al preguntarle por la criatura me dijo que ya había muerto y que trataría de salvar a la María, nos montaron en una ambulancia a los dos y entre sollozos salimos disparados para el Hospital Central de Maracay, donde me confirmaron el diagnóstico dado por la doctora en Cagua, mientras dentro del hospital, donde no me dejaron entrar por cosas del tercermundismo, la María le pidió al medico que la recibió que le practicara una cesárea que ella aún sentía a la niña y le pidió que sintiera que ella era su hija, esa suplica logró que el médico la pasara de inmediato al pabellón donde en 10 minutos por fin nació mi hija Osmary y todo gracias a su mamá que le rogó al médico que la salvara y aunque nació moradita y casi asfixiada logró sobrevivir y hasta el día de hoy es una niña o mujer completamente normal, ya en la mañana bien tempranito obligaron a la María a que se parara y bañara pero ella sólo se preocupaba de que las cucarachas no le cayeran a la niña, ya que había por montones, casi inmediatamente que amaneció le dieron de alta y aunque la María se complicó después del parto en casa, pero eso es harina de otro costal.