03:57 p.m. | 27/03/2012 |
Reportado por: José Armando Rondón Rangel
La alpargata fashion
Es increíble ver como pasa el tiempo, y con él, la evolución de las cosas en nuestro país a un ritmo que nos deja perplejos y hasta a veces desorientados; sobre todo cuando vivimos una etapa de la vida en que nos la pasamos comparando siempre el pasado con el presente. Tal vez algunos digan picarescamente que son cosas de viejos. Como se podrá ver en la fotografía que hoy presentamos, tenemos el típico y muy sencillo caso de un par de alpargatas, mejor conocidas como cotizas, siempre variando su nominación de acuerdo con la región del país donde nos encontremos. Por ejemplo, en la zona de los llanos venezolanos es común llamarla alpargata y, según los eruditos en la materia y el diccionario Larousse, se refieren a una zapatilla con suela, goma o de material vegetal, como el caso de la fibra de fique o sisal. Es oportuno aclarar, tal como me lo mencionaron algunos amigos, y muy duchos en su uso, hay que diferenciarla de la conocida sandalia o chancla, cuyo origen es mucho más remoto que la alpargata y es conocida en nuestro país como la “raja dedo”, de elaboración más sencilla y por supuesto más económica a la hora de comprarla.
El caso es que durante la navidad de 2011, por circunstancias familiares me dirigí a pasar unos días a Acarigua, pujante ciudad llanera del estado Portuguesa, y como cosas del destino me encontré que había dejado en Mérida mis zapatos o gomas de caminar; por lo cual tomé la decisión de comprar un par de alpargatas llaneras, de las conocidas como “cuero 'e vaca”, dado que son elaboradas con la piel de este vacuno que las hacen, atractivas, frescas, resistentes y muy cómodas al caminar.
Paralelo a esta acción, vinieron a mi memoria, aquellos días cuando en nuestra infancia la alpargata era la prenda cotidiana imprescindible en nuestro vestuario, que sustituía al zapato por razones de índole económico en nuestras familias, había que cuidarlas mucho y esperar el paso de los años para poder estrenar nuestro primer par de zapatos, que luego, por lo general eran heredados por nuestros hermanos menores cuando el crecimiento de nuestros pies rebasaba la talla de la prenda. Por lo regular las alpargatas eran negras, unas con suela y otras, las más populares las famosas “goodyear” o las “firestone”, que eran elaboradas con caucho o llantas de automóviles en desuso y resultaban muy económicas y accesibles ante el costo de unos zapatos nuevos. Cuantas reprimendas no tuvimos de nuestros padres cuando llegábamos de la escuela sin la preciada prenda en nuestros pies, y que habíamos perdido en esas duras peleas del recreo o por el contrario, en una apuesta de un candoroso juego de trompo y/o metras, tan populares en nuestra época de infantes. Quién no se acuerda también, de aquella estampa, cuando en la época de invierno, había que colgarse las alpargatas en la pretina del pantalón para evitar que se mojaran y deterioraran porque la obtención de unas nuevas, era algo prohibido en la mayoría de los casos.
Volviendo al caso de la compra de las alpargatas en Acarigua. Nos dirigimos a una tienda en el centro de la ciudad, donde suponíamos que por ser una prenda de origen plebeyo su costo sería de lo más económico y accesible a nuestros requerimientos monetarios. Una vez seleccionado la prenda, de acuerdo a mis gustos de color y forma, me dirijo al vendedor por el precio del mencionado artículo, y me contesta, sonora y diáfanamente: “Son cuatrocientos ochenta, sin el IVA”, precio que como ustedes pueden ver, me pareció exageradamente costoso por un simple par de alpargatas. No contento con el precio y para satisfacer mi curiosidad, volví a insistir del porque tan elevado costo, a lo cual me contestó: -¡No ve, que son Adidas, son de mucha calidad y el cuero es de vaca importado…¡. En efecto, cuando revisé con detenimiento el mencionado artículo, en la plantilla de goma se veía claramente la referida marca comercial alemana. También las había Nike y Puma.
Como podrán haberse dado cuenta, hasta la humilde alpargata, ese artículo tan esencial de muchas regiones pobres de nuestra población, también se globalizó y cayó irremediablemente, en el fenómeno especulativo que se está dando en nuestro país.