06:19 a.m. | 06/02/2012 |
Reportado por: Luis Augusto López Plasencia

Los Zamuros
La humareda en el horcón, denotaba la presencia del anciano, el abuelo, casi distante, percibía cada paso en la hojarasca como si fuera un animal celoso y vigilante de su entorno. Los perros inquietos, en la noche anterior, no cesaron de latir y aullar. Hubo mucho movimiento en el corral. El anciano, sigilosamente, con escopeta en mano, se asomó varias veces a la ventana y salió a la puerta, pero no detectó nada extraño; sólo el bullicio de los perros alborotados.
Hoy, se levantó exhausto y con escopeta en mano, salió a recorrer el corral. El gallinero, el galpón y el pequeño establo, y allí, exactamente allí, se encontró con la ausencia de una de sus vacas, la manchada que cagaba morocotas y entonces se recostó sobre el mueble de samán, callado, pensativo, preocupado, viendo sólo al cielo, sabiendo que le faltaba la vaca de oro. Los zamuros llamaron su atención y para cuando Paco llegó, él oteaba el cielo, y Paco, que venía en la corrida, no pudo dejar de notar la inexplicable actitud obnubilada del abuelo. Apuró el paso hacia él y gritó:
- Bendición, abuelo. ¿Qué ves? -Mientras trataba de ver entre las ramas.
- Mira, Paco, hay zamuros revoleteando en el cielo
- ¿Y eso que significa, abuelo?
- Algún animal muerto o buscando ramas para descansar o siguiendo el círculo del aire caliente para elevarse más allá de las nubes.
- No entiendo
- Ven. Ellos bajan de sus alturas termales y a veces van hacia ella. Ellos vuelan muy alto, Paco, y sólo bajan a descansar o a comer.
- ¿Y por qué suben tan alto, abuelo?
- Creo que, para ver las cosas en su justa dimensión. Desde muy arriba, la visión le abarca más espacio y otra, puede ser, que logran calentar sus cuerpos
- Ah,…..pero, ¿Qué hacen ahora? ¿Y, por qué tú lo observas hoy?
- No sé, me dieron curiosidad. Ese vuelo circular en descenso, sólo explica una cosa
- ¿Qué?
- Me parece que consiguieron alguna carroña, un animal muerto, puede ser mi vaca
- ¿La vaca?
- Sí, la vaca que caga oro. No lo sé, Paco. Los zamuros no cazan, ellos se alimentan de animales muertos.
- ¡Ah!…….. ¿y en donde está ese animal muerto? ¿Tu crees que es tu vaca, abuelo?
- No lo sé, Paco. Anoche, escuche a los perros ladrando insistentemente y hoy me falta una vaca y la más importante. Quiero ver por dónde bajan, para ir hasta allá y verificar que no sea mi vaca.
Paco, se sentó al lado del abuelo, oteando el cielo como él, ansioso de saber donde aterrizaban los zamuros. El abuelo, pacientemente acariciaba su escopeta morocha, lustrándola con un pañito de lana y dispuesto a arrasar los zamuros, en el supuesto que la víctima fuera su vaca.
Autor: EPEV- Poerrante