01:38 p.m. | 14/07/2012 |
Reportado por: Génesis Herrera
Lulú, una lectora muy suspicaz
Lulú, es una niña muy divertida y curiosa, tiene apenas 6 años le gusta jugar con sus amigos y lo más importante piensa que cada día es una nueva aventura. Lo que no sabe es que la mejor aventura de su vida, la encontrara en un libro.
Todo comenzó una mañana, Lulú estaba dormida, el sol iluminaba su cara angelical y la brisa fresca que entraba por la ventana jugaba con su cabello, mientras le proporcionaba suaves caricias en el rostro. Despertó lentamente y se levantó para arreglarse con una sonrisa, ese día iba a salir con su mamá a casa del abuelo Marcos, ella estaba muy contenta, hace mucho que no lo veía. Cuando estuvo lista bajo al comedor, allí estaba su madre esperándola para desayunar juntas, Lulú la abrazó y beso dulcemente su mejilla, se sentaron y comenzaron a platicar de muchas cosas, hasta que Lulú recordó algo que quería preguntarle:
- ¿Crees que todavía el abuelo se acuerde de mi?
- Claro que si pequeña, hasta me dijo que te tenía una sorpresa
- ¿Una Sorpresa?
- Si, y seguro te encantara
- ¡Genial!
Al terminar, se prepararon para ir a casa del Señor Marcos. Llegaron y Lulú abrazo a su abuelo, mientras le susurraba que lo quería. Su abuelo le dio una caja adornada con un lazo, ella sin pensarlo dos veces la abrió y vio un libro, parecía realmente antiguo por su aspecto, la portada estaba adornada con unas letras grandes que formaban la palabra “Nuestro Pequeño Mundo”, los ojos de la pequeña niña tenían un brillo especial y sus delgados labios formaban una sonrisa.
Entro a una pequeña habitación, y comenzó a leer el libro, mientras su madre y su abuelo conversaban en la sala. Lo abrió y comenzó a leer, a pesar de su corta edad leía muy bien, el libro trataba de una pequeña que quería recorrer el mundo entero, mientras mas leía, mas entraba en la historia, estaba recorriendo muchas partes del mundo, desde nuestro Salto Ángel, hasta la Torre Eiffel, estaba realmente sorprendida, durante la historia se olvidó completamente de donde estaba y vivió como si fueran reales los hechos que el escritor plasmo en cada línea, no podía entender como con unas simples palabras logro crear algo tan impresionante. Visitó hasta los más pequeños pueblos en menos de una hora, luego de leerlo estaba muy contenta, y algo hay que aclarar, lo que ayudó a sentirse dentro de la historia a Lulú, fue la imaginación, la imaginación que tenemos todos, y que no es mala, con nuestra imaginación podemos crear grandes cosas. Ese día Lulú se dio cuenta de dos cosas:
1. Tuvo la mejor aventura de toda su vida.
2. ¡Leer, es lo máximo!