07:26 a.m. | 09/05/2012 |
Reportado por: Yeanette Escobar
Mamá Carmen
Fue en 1962 cuando llegó a Tapipa con 2 hijas pequeñas y su esposo, quien trabajaba como maquinista, y cuya misión era abrir la carretera vía Oriente hacia Panaquire
Pronto todos la llamaban mamá Carmen porque su hogar se convirtió en el lugar donde todos soñábamos, a los muchachos les cortaba y cosía los uniformes de béisbol con los sacos de harina de panadería ¡Cómo picaban cuando pelaba el sol!, pero todos sentían orgullo de lucir los uniformes en las caimaneras dominicales; los sábados en la tarde la sala se llenaba de muchachos y muchachas que se sentaban en el piso para ver la lucha libre o la última serie del zorro en el pueblo para esa fecha sólo había 3 televisores en blanco y negro ¡esa fue mamá Carmen! la que visitaba enfermos, la que regalaba a los niños un cuadernito y un lápiz porque los padres no tenían cómo hacerlo, la que repartía bolsas de comidas a las personas más pobres junto con la iglesia católica, la que corría detrás de los niños cuando peleaban para separarlos, la del grupo de aguinaldos y de la samba; también la de las fiestas patronales y de la asociación de vecinos la que compartía su almuerzo con los más necesitados; la que se atrevió a criar un niño que recibió con 5 días de nacido y lo convirtió en hombre de bien.
Esa mujer humilde y sensible siendo joven le tocó dejar a su tierra España aventurándose, buscando lo que hicieron todos los inmigrantes: “uUn futuro mejor". Esa mujer aprendió a caminar con los pies descalzos, a cocinar caraotas, arepas y taja', incorporó el guá a su vocabulario como cualquier barloventeño; esa mujer que amó a Tapipa con gratitud por haberle regalado sus mejores amigos y sus mejores vivencias ya no esta con nosotros, pero yo me siento orgullosa “porque ella es mi mamá”
Autor: Livia Hervilla