07:51 a.m. | 12/05/2012 |
Reportado por: Eddy Alfonzo
Mamaíta, multiplicaba los panes
En enero, cumplió un año más de muerta, la vieja. ¡Mamaíta! como acostumbramos a llamarla todos sus 5 hijos, llegamos a cincuentones, diciéndole así; y de verdad, que nos parecía muy tierno, íntimo y amoroso decirle otra vez ¡Mamaíta!
Es oportuno el momento para recordar dos rasgos fundamentales de su existencia: uno el acierto, la sabiduría, que ponía siempre de manifiesto para alimentarnos; de la escasez, casi de la miseria de un salario de secretaria, en una institución pública. Las circunstancias le enseñaron a la vieja; los secretos de la micro-economía y era en ella una práctica cotidiana la multiplicación de los panes.
La regularidad de dicha práctica, me llevó a la irreverencia de pensar; ya adolescente cuando me enteré que: Jesús de Nazaret; lo había hecho, una o dos veces, que ello no era nada sorprendente para mi, puesto que para Mamaíta, eso era un quehacer diario.
El otro aspecto que grabé en mis recuerdos, fue un hecho que ocurrió teniendo 16 años, después de leer el “Manifiesto Comunista”, le dije ¡Mamaíta! Desde hoy ¡soy comunista!. La vieja cambio de color, enmudeció derrepente, luego reaccionó y me susurró al oído: hijo aprende conmigo que siempre he sido Jovitera (Urredista), mi tarjeta es la amarilla, y jamás se lo he dicho a nadie; en ese tiempo gobernaba Raúl Leoni, el pan de cada día era: represión, muerte y desaparición.
La expresión de la vieja llena de terror junto a sus palabras salidas de su corazón de madre; penetraron en lo más profundo de mi ser y descubrí que la vieja; además de economía, sabia de política; sin conocer al célebre Florentino, estaba influida por Maquiavelo: su fin en la vida, era criar a sus hijos, aunque se le fuera la vida utilizando como medio el silencio.
Este domingo, en su día, para no caer en el fetichismo de la mercancía le llevaré a su tumba como dijo el poeta “una flor amarilla del camino y este resto de llanto que me queda”.
Eddy Alfonzo.
Cariaco, estado Sucre