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07:58 p.m. | 19/08/2012 |
Reportado por: Teodocio Ordóñez
Marilyn y yo
Cuando la conocí, ya ella era una mujer arrebatadora que igual podía enamorarte o destruirte sin que te dieras cuenta. En su rostro flotaba un halo de misterio, ternura y pasión aterciopelada que derretía los huesos, corroía el orgullo y envenenaba el corazón. Elle te miraba y así nada mas, te convertía en su esclavo. Lo primero que me impactó fueron sus ojos, unos ojos claros, brillantes, bellos, intensos y soñadores; llenos de vida y de promesas… luego, su boca, en un eterno gesto, como a punto de reír o de besarte; una boca de labios finos y rojos que provocaban e incitaban. Su risa era una explosión cristalina como una cascada de agua fresca. Yo, por su puesto, apenas la vi, sucumbí a sus encantos. Y comencé a buscarla cada día con ese desesperado anhelo que precede a la locura. Al encontrarla perdía mi voluntad y me quedaba mirándola extasiado y queriendo beberme su respiración. Perderme en sus besos… deseando que me abrazara y calmara mis rabias y complejos. Quería que con sus suaves manos sosegara mi tristeza y me dijera al oído que yo era el hombre que más la había querido.
Pero Marilyn era un alma libre en busca de su camino, una fuerza de la naturaleza que estaba más allá de mis simples fantasías.
Cada hombre en su vida la maltrató y ninguno le pregunto si era feliz o si estaba conforme con la vida que tenía. Ninguno, le preguntó qué le hacía feliz o qué le daba más placer, sí comer mango verde o sentir el aire cálido del mar entre su cabello. Y yo al igual que todos sus admiradores de antes y después, cometí el fatal error de no ver más allá, de no saber mirar dentro de su ser; preguntar menos y escuchar más. Nada sabía de ella y nunca hice el intento por saber más. Sólo quería atarla, controlarla...
En esa época sin internet ni celulares, sin facebook ni tweeter, sólo podía encontrarla entre chismes malsanos, mitos urbanos y leyendas extravagantes. Nada de su vida era santo, todo era ventilado a los cuatro vientos. Era, en fin, una mujer incomprendida. Sola, triste y saturada de tanta violencia y tanta injusticia huía a la playa, para esconderse en su arenosa soledad, donde nadie viera sus lágrimas. Me la imagino sentada al sol y de espalda al mundo o mirando caer la noche, con sus esperanzas heridas y sus sueños maltrechos. Con su hermoso cuerpo y su cabello alborotado; con su piel pálida y su dificultad respiratoria, recargando energías para la eterna lucha diaria donde todos la envidiaban y donde todos la creían una femme fatale y dueña absoluta del mundo. Si, estoy seguro que el mar le daba lo que los humanos le negábamos. Mi amor por ella era doloroso, decepcionante y sin futuro, y un día, cansado de tantos celos, opté por huir y olvidarla, sepultándola entre montañas de dudas, celos y miedos. Perdiéndola entre sueños inconclusos y fantasías quiméricas y creí que así obtendría paz, pero más de una vez, su imagen angelical acudía a mis sueños y despertaba llorando por su partida. Entonces, pasaba semanas buscándola por entre la gente. Pero ella ya se había ido para siempre. Quisiera creer que al final venció al mundo y su vida tomo un rumbo diferente al que dicen. Y me la imagino viviendo tranquila y sosegada; sin insomnios ni pesadillas. En una casa grande y fresca, con vista al mar. Rodeada de perros, conejos y flores. Con dos hijos que la aman y la hacen sentirse querida, necesitada y sobre todo útil. Quiero creer que encontró al hombre de su vida, que la supo escuchar con atención, sabiendo amarla y sin quererla cambiar. Un hombre que la dejaba ir a sus aires, a su ritmo; deambulando entre la gente sin rumbo fijo, para recibirla de madrugada sin preguntas y sin celos enfermizos. Que por fin, ella, había encontrado el reposo a su alma y a sus miedos.
Aún veces despierto de madrugada y se que fue su sueño el que me despertó y busco por cable alguna vieja película suya, o en internet busco su foto y la miro con el mismo amor inmaduro que le tuve cuando conquistó mi corazón de adolescente. Para ti Norma Jean Baker, do quiera estés!





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