11:20 a.m. | 26/07/2012 |
Reportado por: Juan Alberto Ereú Nava
Se nos va la vieja
Era un día normal como cualquier otro allá en la ciudad de Cabimas, en el estado Zulia. Dominga, mi abuela, había emigrado del campo a la ciudad buscando mejores condiciones de vida para ella y para sus hijos. Se encontraba preparando algo de comer cualdo de repente un dolor muy fuerte se le manifestó en la parte baja de su vientre. pero no era cualquier dolor, era el primer mensaje que le enviaba el espíritu de la muerte a su vida. los exámenes médicos dieron como resultado la presencia de un cáncer maligno en su matríz. era la triste realidad de una muerte anunciada. Cuando vez a un ser querido que empieza a adelgazar, que se retuerce en la cama a causa del dolor, que se le cae el cabello a causa de las quimioterapias y que ya ni los medicamentos hacen efecto en su cuerpo quebrantado, es cuando empiezas a resignarte aceptando lo que dijo el médico dos dias atrás, de que sólo le quedan tres meses de vida. las lágrimas no se hacen esperar, brotan con facilidad de los ojos de sus hijos y nietos. Se nos va la vieja, se nos va. Eran las palabras de sus hijos en la sala de la casa cuando oían los gritos de dolor y los gemidos indecibles que salían del cuarto de aquella humilde casa. Ella había sacrificado todo por nosotros, pero no podíamos hacer nada por la vieja.
faltando pocos días para que se cumpliera el tiempo que había dicho el médico, una de sus vecinas, Elba, le dice que ha venido a la ciudad un predicador que tiene por nombre Jaime Banks Puertas. El mensaje de este hombre era que en Dios hay libertad para los cautivos, que Dios había enviado a su hijo a este mundo para perdonar y salvar a todo aquel que se arrepienta de sus pecados. Y lo que trajo una luz de esperanza a la familia fue que el hijo de Dios tiene poder sobre la enfermedad y la muerte. Llegó el día señalado, todos listos para llevar a la vieja a la campaña. Era una campaña a cielo abierto en un terreno de Los Laureles, diagonal a la Unermb, al lado pasa la carretera “H” y cruzando la calle está el cementerio municipal, el mismo cementerio que la estaba esperando con los brazos abiertos.
pasen los enfermos que ésta noche está aquí el poder de dios. fueron la palabras del hermano puertas desde la tarima. mi abuela y muchas personas más pasan y ella siente como si una mano invisible toca su vientre y un fuego que invade todo su cuerpo. El espíritu de la muerte que estaba en el cementerio al otro lado de la calle, vé como se le escapan de las manos todas éstas personas que estaban siendo sanadas por el poder de dios. y el espíritu de la enfermedad y la muerte huyó ante el poder de dios y atormentado por el coro que cantaban los hermanos que decía: los cojos andaban, los ciegos veían, los mudos decían Jesús me sanó, y el diablo decía de aquí me voy yo. Nunca olvidaremos ese milagro de Dios en el cuerpo de mi abuela. En agradecimiento a Dios ella aceptó a Jesús en su corazón como su salvador. Más atrás se entregaron al señor sus hijos y luego seguimos nosotros sus nietos. Nuestras vidas cambiaron luego de ése hecho.
Dios, después de ésta sanidad, ungió a mi abuela y a la hermana Elba, y allá en el barrio Getsemaní con av. 44, cada vez que se enferman los niños, sus madres los llevan a la casa de mi abuela o a la de la hermana Elba y ellas los toman en sus brazos y miran al cielo y exclaman una oración a Dios y ellos también sienten esa mano invisible que los toca y también ese fuego que fluye por todo su cuerpo y son sanados por el poder de Dios.
Naudis Saúl Pineda y su esposa Ingrid de Pineda son los pastores de la obra evangélica Luz del mundo misión Cabimas uno. ellos a través de la iglesia, la emisora Alfa y la televisora Omega predican el mismo mensaje de sanidad, liberación y salvación a todos los cautivos por el enemigo. Shalom alejem.