Vamos a reír un poco

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Pedro Delgado.- Uno de los libros al que le meto mano de vez en cuando, en momentos precisos y preciosos de la vida, es a Las Artes y los Oficios, escrito por Aníbal Nazoa (12-9-1928 / 18-8-2001), a quien sus mismos colegas han considerado Maestro del Humorismo en Venezuela (la m y la h mayúsculas son mías). Una feliz ocurrencia fue la de haber sido prologado por otro grande del género, Kotepa Delgado, y presentado por quien no se queda atrás, jocosidad adelante, Earle Herrera. Fina intención la de este trío, cambiado de paisaje los dos primeros, y el tercero aún con el testigo en el teclado.

Le debo su obtención a uno de esos libreros que te venden un texto bien caro, 200 bolívares para aquella época, con rotulo de “prohibida su venta”, para que después vayas a sonreírle a la vida.

Un libro encapsulado en 185 páginas, considerado “El primer ensayo de la picaresca venezolana lleno de gracia, profundo de observación y de acabada maestría literaria en casi todos sus capítulos”, tal como lo dice Kotepa en páginas iniciales. Estos 29 capítulos atrapan de principio a fin; su lectura y relectura es altamente recomendable.

Es una especie de catálogo de profesiones y oficios conocidos “en el cual el lector no hallará, por supuesto, sino un número muy reducido, casi insignificante, de profesiones”, como acota su autor.

El libro abre invitándonos a la risa al transcurso de las peripecias que le pueden ocurrir a: El abogado: “Debe pasar cinco o más años encerrado en una Universidad estudiando cosas dificilísimas que luego olvidará, por la sencilla razón de que no necesitaba aprenderlas. ¿Es necesario aprenderse la Teoría General del Derecho y el Estado de Hans Kelsen para embargar una floristería?”. El dentista: “Hombre ante cuya presencia tiemblan los caudillos más feroces y se desinflan los gánsteres de peor fama, se arrodilla el “hombre íntegro” y el chistoso se ensombrece”. El cobrador: “¿Quiere usted pasar por lobo siendo oveja? ¿Ser temido, odiado, despreciado por algo que usted no ha hecho? ¿Sentir los remordimientos de Judas sin haber vendido al Señor? ¿Pasarse la vida en una sola dentera mientras otro come naranjas y más naranjas? Pues ¡Métase a cobrador”.

Son trozos de apenas tres de las veintinueve ocurrencias ensayísticas aparecidas en este libro. Si por alguna casualidad no lo consiguen en la acera, la web estará esperando.

 Pedro Delgado

mateomartan59@gmail.com

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