Pedro Delgado | mateomartan59@gmail.com.- La portada con la fotografía de archivo del Últimas Noticias, del sábado 4 de junio del presente 2016, me hizo retroceder 51 años de mi existencia cuando alertado por los recuerdos me vi en reunión de amigos preparado para escuchar por radio, la “Revancha del siglo” de aquel entonces. Al evocar el tañido de la campana, imagino al referí llamando a los contendores al centro del ring para el inicio de aquel combate tan esperado por la fanaticada boxística a nivel mundial.

“Este será un round de estudio”, dije al comienzo de aquella pelea, recorriendo unos treinta metros desde la sala de la casa hasta la cocina. Iba con la intención de preparar unos tragos y algunos pasapalos para, entretenidamente, compartir entre panas. La disputa por la corona de los pesos pesados era el atractivo en cuestión, y como buenos aficionados estábamos a la expectativa. Ese 25 de mayo de 1965, se enfrentaban Muhammad Alí y Sony Liston, quien el año anterior había perdido la faja cuando peleó contra Casius Clay, el mismo hombre de esa noche. Esto por aquel histórico cambio de nombre, que la crónica boxística ha contado un montón de veces.

Y fue que al oír el vocerío y llegar a la sala, ya Liston estaba listo. Fue al día siguiente cuando los medios impresos llenaron de titulares las páginas deportivas, polémica de por medio; fue también cuando me pude enterar al detalle de lo sucedido en Maine, Estados Unidos. Las ganas de caerse a puños ante todo el mundo, quedó relegada al plano de lo insólito cuando despacharon la pelea en poco más de medio round.

Demostraciones televisivas posteriores dieron cuenta de aquel acontecimiento, mostrando, para muchos, extrañas evidencias; y la frustración de aquella incompleta velada, sin tener tiempo de sentarme en el sofá. Pero como también la vida tiene sus pormenores, la portada referida al comienzo de este escrito (con el recientemente fallecido Muhammad Alí en actitud desafiante, y el también desaparecido Sony Liston largo a largo sobre el ring), me ha invitado a instalarme en internet para así revivir aquel momento y, en conclusión, escribir el relato que usted acaba de leer.

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